Entre una manzana y una frutilla...¿Qué diablos crees que eligiré?...es fácil, tu lengua.
Basta que mi mirada se enfoque, entre burbujas de saliva, mil doscientos soldados de garras que no logran contener, no.
Pero, qué diablos, mis palabras se esfuman...como mis pesadumbres en la almohada.
Silencio, que ya no escucho.
26 de junio de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario